El explorador canadiense recuerda su paso por Dapa, donde a los 14 años descubrió “su hogar en el mundo”. Desde entonces, Colombia ha sido el centro de su vida y obra. En el congreso de Asocajas habló sobre la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas y la necesidad de reconciliar la ciencia con la naturaleza. “La hoja de coca no es cocaína”, sostiene.