Tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el país latinoamericano ha vuelto a despertar el interés de las grandes compañías petroleras. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y ahora busca atraer nuevas inversiones para recuperar una industria que, pese a su enorme potencial, produce alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de 3 millones que bombeaba en la década de 1990.