Todo comenzó el pasado 18 de julio, cuando dos de los 16 leones que permanecen en el parque empezaron a perder el apetito y su actividad se redujo, por lo que se les inició tratamiento. Luego, otros animales mostraron síntomas similares y, para el 22 de julio, diez individuos (dos machos y ocho hembras) ya requerían atención especial.