En las calles de Santa Marta, Steven Piña encontró su propósito: ayudar a otros. Hoy desde su rol como articulador de la Línea Vida 103, su vocación de servicio se ha transformado en un compromiso diario.
Trabaja como asesor de medicina alternativa en la ciudad de Santa Marta, un negocio que tiene desde hace un tiempo, donde ha podido ayudar a aproximadamente 350 personas y, desde hace ocho meses decidió sumarse a este servicio de atención de emergencias, con el fin de ayudar a la ciudadanía. Cada una de esas experiencias lo acercó al contacto humano, a escuchar y acompañar.

Steven habla de su labor en la Línea Vida con convicción: “cada persona despierta con una realidad distinta y algunos no tienen el privilegio de pasar un día tan tranquilo”. Para él, estar disponible para servir es el motor que guía su trabajo. Una experiencia marcó profundamente su camino, atendió el caso de una joven que presentaba una emergencia psicológica, ella, había decidido quitarse la vida.
La articulación entre distintas entidades permitió acompañarla, escucharla y ayudarla a encontrar una razón para continuar. Ver ese cambio de perspectiva le confirmó el sentido de su labor y fortaleció su deseo de ayudar aún más a quienes llaman en busca de apoyo.
Su rol lo define con una metáfora muy significativa, “ser articulador es ser un superhéroe sin capa, pero con diadema”. Dice que no hay reconocimiento visible ni aplausos públicos, pero sí la capacidad de actuar en tiempo real, activar las rutas de atención y convertirse en el puente entre la ciudadanía y las entidades de apoyo, lo describe, como ser un “coayudante invisible”.
Su mayor motivación está en la pedagogía del servicio. Cuando recibe llamadas de niños, incluso aquellas que resultan ser bromas, insiste en devolver la comunicación y explicar a las familias el valor de la línea como una línea de emergencias que funciona para salvar vidas. Su objetivo es generar conciencia y recordación: que cualquier persona, ante una emergencia, sepa a dónde acudir.
Trabajar en la Línea Vida 103, también le ha dejado aprendizajes profundos. En medio de una emergencia desaparecen las diferencias de estrato, cultura o procedencia: todos y todas son iguales frente a una urgencia. Por eso, insiste en la empatía como principio esencial y en la certeza de que una atención oportuna puede marcar la diferencia entre la desesperanza y la vida.
Con una sonrisa en su rostro, Steven resume el espíritu de su labor como ser esa voz amiga que acompaña en un momento difícil. Desde el anonimato de una llamada, su trabajo, y el de muchos como él, es devolver la esperanza y recuerdar que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay alguien dispuesto a escuchar.