Es importante tener en cuenta hasta dónde este grupo actúa o no como una organización en proceso hacia una real desmovilización, lo que se ve en los territorios es que su poder se expande y se va consolidando su control. De esta manera, el reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes no es un hecho aislado, sino una estrategia deliberada: les permite sostener sus actividades, controlar comunidades y asegurar su presencia en zonas clave del país, donde los menores, dolorosamente, son vistos como mano de obra disponible, fácilmente controlable y reemplazable.