Ante las protestas de sindicalistas de la Unidad Nacional de Protección, el presidente Gustavo Petro le ordenó al director de la Policía, general William Rincón, despejar sin violencia las instalaciones de la entidad.
Dijo que la orden es entregar las instalaciones al servicio público, para que la gente amenazada pueda obtener los servicios del Estado necesarios para su protección.