La mandataria de uno de los departamentos más pobres del país recibió, desde el terremoto del pasado 10 de agosto, los reflectores por su labor en medio de la crisis. Su región es el “piloto” de una estrategia nacional de reconstrucción que incluye a poderosos empresarios. El presidente Abelardo de la Espriella la llamó “mi gobernadora favorita”. El reto es dejar resultados concretos en el año y tres meses que le quedan en el poder.