Colombia y los combustibles fósiles. Uruguay abandonó la dependencia contaminante

Colombia y los combustibles fósiles. Uruguay abandonó la dependencia contaminante

Hace una década, Uruguay dependía en gran medida de los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas natural. La demanda eléctrica, impulsada por el crecimiento económico, llevó al país a buscar alternativas sostenibles. La hidroeléctrica, aunque ya explotada al máximo, no podía cubrir las necesidades futuras, por lo que el gobierno uruguayo apostó por un modelo basado en energía limpia.

El cambio fue liderado por Ramón Méndez Galain, físico y director de energía del país hasta 2015, quien delineó una estrategia que eliminó la dependencia de combustibles fósiles y descartó opciones como la energía nuclear, debido a la necesidad de importar uranio.

Entre las medidas clave implementadas se destacan:

  1. Subastas de energía limpia: Uruguay ofreció contratos de 20 años a desarrolladores privados, garantizando tarifas estables para incentivar la inversión.
  2. Inversión masiva en energías renovables: En cinco años, se invirtieron 6.000 millones de dólares (equivalente al 12% del PIB) en infraestructura energética.
  3. Aprovechamiento de recursos nacionales: El país priorizó el desarrollo de fuentes eólicas, solares y bioenergéticas, además de mejorar la eficiencia del sistema hidroeléctrico.

La transición energética de Uruguay ha generado numerosos beneficios tanto a nivel económico como ambiental:

  1. Reducción de costes: Los costes de producción eléctrica se redujeron casi a la mitad.
  2. Creación de empleo: Se generaron 50.000 nuevos puestos de trabajo, equivalentes al 3% de la fuerza laboral del país.
  3. Exportación de electricidad: Uruguay ahora exporta más electricidad de la que consume, convirtiéndose en un proveedor neto de energía en la región.
  4. Independencia energética: El país no se ve afectado por fluctuaciones en los precios del petróleo ni por conflictos geopolíticos, como la guerra en Europa.

En Colombia cómo vamos

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un programa de inversión por US$138,5 millones para acelerar el proceso de transición energética justa en Colombia. El programa financiará intervenciones enfocadas en proyectos para la transición energética justa; el fortalecimiento las capacidades técnicas de la FDN para la identificación, diseño y gestión de cartera de proyectos climáticos; y la mejora de sus capacidades de monitoreo, reporte y verificación en el ámbito climático. 

Por otra parte, la región Caribe de Colombia se posiciona como líder en el desarrollo de energías renovables no convencionales, gracias a su gran potencial solar y eólico.

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