El conflicto armado en Colombia ha dejado huellas profundas y persistentes en la vida cotidiana de millones de personas. Durante décadas, la violencia ha obligado a numerosas familias a abandonar sus hogares, no solo por enfrentamientos directos sino también por amenazas, extorsiones y el control territorial ejercido por grupos armados ilegales. Este fenómeno ha provocado el desplazamiento masivo de comunidades enteras y, como consecuencia, el abandono de extensas áreas de tierra productiva que antes estaban destinadas al cultivo y sostenimiento de la economía rural.