Lo impensable está ocurriendo y la ciencia se revela más inflexible que los negacionistas. Cada año, la Tierra recibe energía del sol y la devuelve al espacio. Cuando el sistema está en equilibrio, la cantidad que entra y sale es aproximadamente la misma. Pero ese equilibrio se ha roto. El planeta retiene cada vez más calor, y la velocidad a la que lo hace no deja de aumentar.