Colombia vive un momento inédito: la tasa global de fecundidad tocó mínimos históricos, mientras el embarazo adolescente se resiste a caer al ritmo esperado. La paradoja aparece clara cuando se analizan los datos: mujeres adultas tienen cada vez menos hijos y más tarde, pero las adolescentes —sobre todo en los sectores más pobres— siguen enfrentando maternidades tempranas que perpetúan círculos de exclusión.