En medio de su mayor despliegue territorial y operativo, el Clan del Golfo adelanta acercamientos para dejar las armas. Nunca antes había tenido una estructura tan robusta: ronda los 10.000 integrantes, extiende su influencia en 296 municipios y sostiene un portafolio criminal que abarca desde el narcotráfico y la extracción ilícita de minerales hasta la extorsión y la injerencia en economías legales y contratos públicos.