Irán atacó este miércoles varios navíos en el estrecho de Ormuz, clave para el transporte de petróleo, y aseguró que está preparado para una guerra larga que “destruirá” la economía mundial. Poco después, el presidente estadounidense, Donald Trump, insistió en que el conflicto terminará “pronto” y que “prácticamente no queda nada por atacar en Irán”, cuya población lleva doce días bajo las bombas.