Desplazamientos forzados de comunidades negras e indígenas. Contaminación de cultivos de pancoger, plantas medicinales y fuentes hídrícas. Muerte de peces y enfermedades respiratorias y gastroinstestinales en humanos. En estos tres hallazgos se puede resumir un reciente balace que hizo la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sobre los efectos que generó la aspersión aérea con glifosato entre 2002 y 2015 en tres municipios de Nariño: Tumaco, Barbacoas y Ricaurte. Una investigación de esta justicia transicional que priorizó en el macrocaso…