En el reciente debate de control político convocado por la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, Augusto Rodríguez, director de la Unidad Nacional de Protección, UNP, expuso ante los congresistas los desafíos y logros de la entidad en un contexto marcado por la violencia contra servidores públicos y líderes sociales. Durante su intervención, Rodríguez abordó temas críticos relacionados con la seguridad de los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario , INPEC, la protección de voceros de paz, y la necesidad de ajustes en los protocolos de protección.

Uno de los puntos más sensibles del debate fue la situación del INPEC, particularmente tras la trágica muerte del director Élmer Fernandez. Rodríguez aclaró que Fernández no había solicitado medidas de protección antes de su fallecimiento. «La solicitud nos llegó dos horas después de su muerte», enfatizó, desmintiendo las afirmaciones de una presunta negligencia por parte de la UNP.
El director también informó que la situación de emergencia en el sector del INPEC obligó a la UNP a realizar 80 trámites de emergencia para atender las amenazas que se cernían sobre los funcionarios por parte de La Inmaculada. Esto llevó a la aceleración de los procesos relacionados con solicitudes de protección ordinaria.
Rodríguez detalló que, actualmente, el INPEC cuenta con 94 medidas de protección en vigor, que incluyen dispositivos móviles, botones de pánico, personas de protección, vehículos convencionales y blindados. Además, se refirió a casos de funcionarios que lamentablemente perdieron la vida, como el señor Leider Romo y el señor Néstor Quevedo, quienes no habían solicitado protección. En contraste, mencionó que Nicolás Torres fue herido el 18 de abril, y la UNP recibió su solicitud de protección días después.
Protección de Voceros de Paz y Grupos Vulnerables
El director también se refirió a la protección de los voceros de los diálogos de paz, una tarea que ha requerido de la UNP la implementación de esquemas colectivos, en cumplimiento de la Constitución y la Ley que obliga a la entidad a evaluar riesgos y proporcionar protección a personas en situación de riesgo ordinario y extremo. Subrayó que la UNP está cumpliendo con las normas y la Constitución Política, la cual establece la paz como un derecho fundamental.
Sin embargo, Rodríguez subrayó que la UNP está tomando medidas adicionales para asegurar que los protocolos de protección se apliquen correctamente, especialmente en los casos de personas que, aunque son parte de los diálogos de paz, no están formalmente dentro del programa de protección porque se encuentran al margen de la ley. «Estamos trabajando en un nuevo protocolo y nos hemos reunidos con la Policía Nacional para mirar los procedimientos que permitan requisar a estos voceros y hacer cumplir la ley», afirmó. Añadió que la UNP respeta, apoya y protege a los firmantes de los acuerdos según los términos establecidos por la ley.
El director también recordó que la UNP tiene bajo su protección a 46 grupos poblacionales, entre ellos líderes sociales, comunidades campesinas, comunidades afrodescendientes, periodistas, entre otros. No obstante, hizo énfasis en que aquellos que no están dentro de los términos legales establecidos no son objeto de las medidas de protección ordinarias de la UNP.
Durante la sesión, la Ministra de Justicia, Ángela María Buitrago, se refirió al tema carcelario, destacando que se realizarán mesas de trabajo conjuntas con la UNP para diseñar medidas de protección adicionales, con el fin de prevenir la violencia contra los servidores públicos.
El representante Alejandro Ocampo, por su parte, reconoció los esfuerzos de la UNP en la actual administración, destacando la formalización laboral dentro de la entidad como un avance significativo en la mejora de sus operaciones y en la protección efectiva de los grupos más vulnerables del país.
El debate dejó claro que, aunque la UNP enfrenta desafíos considerables, la entidad está comprometida con la protección de aquellos que más lo necesitan, ajustando y mejorando constantemente sus protocolos para cumplir con su misión en un contexto cada vez más complejo.