Dos escándalos de abuso sexual han desatado una verdadera tormenta en el Congreso de Estados Unidos, donde ya se habla de una especie de #MeToo que vuelve a poner bajo escrutinio no solo a los implicados (entre ellos un congresista de origen colombiano), sino también a toda una cultura política marcada por el silencio, los rumores y la falta de rendición de cuentas.