La Gran Pirámide de Keops ha sobrevivido milenios, terremotos y el desgaste del tiempo sin sufrir daños estructurales graves. Un nuevo estudio científico concluye que esa resistencia se debe a una combinación de ingeniería, geometría y conocimiento del suelo que permitió a los antiguos egipcios construir una estructura capaz de disipar energía sísmica y mantenerse estable durante 46 siglos.