El dantesco y ahora cada vez más extremo fenómeno de El Niño mantiene en alerta al país. Disminución de lluvias y sequías, incendios forestales, impacto en la seguridad alimentaria, riesgo de apagón y disminución de los caudales de ríos y quebradas, así como de embalses y reservorios, son algunas de las implicaciones registradas desde su declaratoria en junio de este año.