El 2025 se consolidó como uno de los años más complejos para la seguridad en Colombia en la última década. La arremetida de los grupos armados ilegales y de estructuras del crimen organizado impactó con fuerza a los territorios donde confluyen economías ilícitas, disputas por el control social y debilidades institucionales. La población civil volvió a quedar en el centro de una violencia persistente que, lejos de disminuir, mostró señales claras de reconfiguración y expansión.